Título original: W

Director: Oliver Stone
Año: 2008
Duración: 129′
País: Estados Unidos
Guión: Stanley Weiser
Productora: United Artists
Intérpretes: Josh Brolin (George W. Bush), Elizabeth Banks (Laura Bush-Welch), James Cromwell (George Bush Sr.), Ellen Burstyn (Barbara Bush), Richard Dreyfuss (Dick Cheney), Jeffrey Wright (Colin Powell), Scott Glenn (Donald Rumsfeld), Thandie Newton (Condoleezza Rice), Toby Jones (Karl Rove), Bruce McGill (George Tenet), Ioan Gruffud (Tony Blair), Dennis Boutsikaris (Paul Wolfowitz), Jason Ritter (Jeb Bush), Michael Gaston (Tommy Franks).
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Comentar de qué va la película parece una obviedad, pero si es necesario señalar algunos aspectos importantes que deja fuera. Oliver Stone, al igual que hiciera en Nixon (1995), trata de indagar en el interior del protagonista, buscando traumas personales que ejercen de catalizador en la imagen visible del Presidente y como raíz de sus actos. En este caso la película bucea en el pasado de George W. Bush, desde sus años universitarios, para describir el proceso evolutivo de esta persona, desde su inadaptación social y familiar, hasta su llegada a la Casa Blanca. La relación de este con su padre, presidente intercalado entre Reagan y Clinton, adquiere especial relevancia según Stone. Aunque muchos de los episodios del protagonista son públicos y reconocidos, desconocemos el grado de documentación veraz del filme sobre otros aspectos quizá demasiado íntimos.
La ausencia más apreciable de la película está en la desaparición total del escándalo de los votos de Florida que a la postre fue determinante para decidir las elecciones frente a Al Gore, la fijación de W. con Saddam (recordemos el famoso “quisó matar a mi papá” que enunció públicamente) o algún otro hecho importante como el famoso episodio de las Azores, que sin embargo se trata de suplir con escenas de rondas telefónicas con otros líderes mundiales en los preparativos de la invasión de Iraq. Además la cinta se detiene antes del segundo mandato…¿habrá W.2?

Lo más logrado es, sin duda, el dibujo de la corte presidencial, especialmente las reuniones en las que se decide la invasión en Iraq, en las que vemos a un Colin Powell reticente a participar en la farsa pero a la postre fiel y leal militar que acepta su deber, así como a un exepcional Richard Dreyfuss interpretando al oscuro Dick Cheney. Mención aparte merece la representación de Karl Rove, auténtico modelador de W. durante años, de aparición escasa en la película, pero de significativa importancia, ya que todo lo que hace o dice parece muy medido y acorde a lo que se conoce de su papel, tal y como algún documental de relevancia ya ha mostrado. Por último, Josh Brolin, protagonista absoluto, resulta muy creíble en su papel.

Película muy interesante en sus aciertos, especialmente en su denuncia de los entresijos de las grandes decisiones de alcance global, más marcadas por los intereses comerciales y de poder que por la auténtica geopolítica bien entendida.
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