Título original: Path to War

Director: John Frankenheimer

Año: 2002

Duración: 165′

País: EEUU

Guión: Daniel Giat

Música: Gary Chang

Fotografía: Stephen Goldblatt

Productora: HBO

Intérpretes: Michael Gambon, Donald Sutherland, Alec Baldwin, Bruce McGill, James Frain, Felicity Huffman, Frederic Forrest, John Aylward, Philip Baker Hall, Tom Skerrit.

Premios: 2 Globos de Oro y 4 premios Emmy.

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El irregular maestro Frankenheimer nos regaló esta pequeña (es un decir) maravilla hace unos años. Una producción para televisión de la HBO que revisita la presidencia de Lyndon B. Johnson, el sucesor, muy a su pesar, de J.F. Kennedy, cuya alargada sombra condicionó claramente el rumbo de este hombre, sobre todo en determinados momentos clave.

Baldwin, Gambon y Sutherland, los 3 ejes del film

Luego de suceder a JFK, Johnson barrió en las urnas a Barry Goldwater con más del 60% de votos populares. La Gran Sociedad fue el nombre genérico que adquirió su proyecto, cuyas líneas maestras pasaban por un marcadísimo carácter social de medidas legislativas, profundizando en la aún inconclusa instauración de los derechos civiles, y abogando por cuestiones tan delicadas en Estados Unidos como la seguridad social para pobres y ancianos, el seguro de desempleo, etc. A su vez partía con un claro objetivo respecto al papel de Estados Unidos en el mundo y la política exterior que pasaba por la salida de Vietnam.

Sin embargo en este último aspecto la realidad fue muy diferente a las intenciones, ya que bajo su mando, los Estados Unidos se implicaron al máximo en el Sudeste asiático, dejando una huella reconocida como una de las más intervencionistas de las historia. Los entresijos de todo este proceso y el camino sin retorno hacia estar de agua hasta el cuello es lo que poco a poco nos va narrando la película, que nos ofrece uno de los mejores momentos de “cine presidencial” que podemos recordar, y que junto a otros títulos, clásicos ya como Tempestad sobre Washington (Advise and Consent, Otto Preminger, 1962), es además un gran ejercicio para explicar el complejo sistema político estadounidense.

Michael Gambon (por desgracia conocido por el gran público como el profesor Dumbledore de la saga Harry Potter), hace lo que suelen hacen los actores anglo-británicos de cierta edad en estas tesituras: bordar su papel. Junto a él, dos figuras claves: Clark Clifford (Donald Sutherland), el consejero que en principio quiere huir de Vietnam y acaba abogando por incrementar la presencia bélica, y el Secretario de Defensa Robert McNamara (Alec Baldwin) quien recorre el camino inverso hasta que dimite y es sucedido por el propio Clifford. Por cierto, un ejercicio interesante sería comparar las veces que en el cine ha aparecido McNamara, especialmente en Trece días (Thirteen days, Roger Donaldson, 2000) y en el excepcional y oscarizado documental-entrevista con él mismo como protagonista Niebla de Guerra (The Fog of War, Errol Morris, 2003). Tarde o temprano acabaremos hablando de estas películas.

Y poco más que añadir, porque esta es una de esas películas que merece la pena disfrutar con las neuronas encendidas, dejando que Gambon nos haga partícipes de sus frustraciones, que nos metamos con él en una sala de reuniones con halcones de uniforme y hombres de confianza que no lo son tanto…o sí…, y para comprobar como el supuestamente hombre más poderoso del mundo puede llegar a ser el más odiado y el más solitario. Todo un caramelo para los amantes del cine político.

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