Título original: Omagh

Director: Pete Travis

Año: 2004

Duración: 106′

País: Irlanda

Guión: Paul Greengrass y Guy Hibbert

Fotografía: Donald Gilligan

Intérpretes: Gerald McSorley, Michèle Forbes, Stuart Graham, Peter Balance, Pauline Hutton, Brenda Fricker.

Premios: Festival de San Sebastián (Premio del Jurado al Mejor Guión y Mejor Película Europea), BAFTA (Mejor Película), Festival de Toronto (Mejor Opera Prima).

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A tenor de lo que se puede ver en las películas que tocan el terrorismo, puede uno deducir que no son precisamente las víctimas lo que más interesa al cine. No entraremos en si esto es un problema de guionistas, directores o productores que con el consabido cálculo de costes/beneficios estiman que lo que el público quiere es acción, y por tanto es más útil mostrar a los terroristas y a quienes les persiguen. Olvídense de cualquier estereotipo de este tipo de cine porque Omagh es otra cosa. Si han visto la estupenda Bloody Sunday y saben que Greengrass, el director de ésta, es el guionista de aquella, se pueden ir haciendo una idea de lo que hablo.

En Agosto de 1998 -están a punto de cumplirse doce años- los Acuerdos de Paz de Viernes Santo iban a ser sometidos a referéndum en toda Irlanda. La isla estaba en paz y las armas, incluidas las de los duros chicos del I.R.A. Provisional, habían callado. Pero como no es cosa extraña en este tipo de procesos, siempre aparecen disconformes. Esta vez esa pequeña minoría, proveniente de los provos, se hizo llamar I.R.A. Auténtico, y se dió a conocer con uno de esos atentados espeluznantes que quedan en la memoria. Un coche bomba en pleno centro comercial de la localidad de Omagh, en Irlanda del Norte, se llevó por delante la vida de 29 personas (más dos gemelos en gestación en una de ellas) e hirió a más de 200. Dos estudiantes españoles estaban entre los asesinados. Desinformación -probablemente deliberada- en el aviso de la bomba, sin objetivo claro, indiscriminado (esa calle no era un barrio específicamente católico ni protestante), son pequeños detalles que dan fe de lo descarnado y brutal de aquel acto sin sentido por parte de un grupo de desesperados que veían su guerra orientando las velas hacia puerto no deseado.

Imagen real del atentado, unos minutos después de la explosiónMichael Gallagher (McSorley) se manifiesta junto a otras víctimas

La película nos va a poner directamente en la piel de las víctimas,más en concreto de Michael Gallagher, que perdió a su hijo, y que acabó presidiendo el Grupo de Apoyo y Autoayuda de Omagh. Sin estrellas en su plantel de intérpretes -si es que al magnífico elenco de actores habitualmente secundarios del cine británico e irlandés, con McSorley a la cabeza, se les puede llamar no estrellas-, y con una cámara rabiosa al hombro, Travis y Greengrass aúnan el falso documental con el hiperrealismo y el costumbrismo inglés que tantas veces hemos visto para trazar un dramón descarnado que es un puñetazo en el estómago.

Se podría seguir hablando mucho de todo lo que aparece en la película, puesto que el guión no da la espalda a los hechos sociales y políticos que acontecían en ese momento. De hecho aparecen en pantalla las principales figuras de la política británica, irlandesa y norirlandesa del momento -Gerry Adams incluído en su vacua entrevista con las víctimas-. Se hace además con una extrema habilidad para que esa realidad política acompañe a la realidad individual de la tragedia de quienes perdieron gente en el atentado, y para mostrar como los acontecimientos políticos van influyendo en los objetivos que perseguía el colectivo de víctimas. No me duelen prendas en arriesgarme a afirmar que Omagh, con su espíritu documental, no es solamente un drama, una reconstitución histórica o cine de denuncia, es también cine político y del bueno.

 Me reitero, hay mucho que ver en esta película, mucho de que hablar y sobre todo, que pensar. Algún año atrás pude conocer al Michael Gallagher real. Solamente tenía una pregunta clara para él: ¿es fiel la película a los acontecimientos que le tocó vivir? Su respuesta fue contundente e inequívoca: ABSOLUTELY.

Nada más que añadir salvo verla.

Gallagher (McSorley), manifestándose frenta a una sede de un grupo opuesto al Proceso de Paz

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