Título original: The Parallax View

Dirección: Alan J. Pakula

Año: 1974

País: Estados Unidos

Duración: 102′

Guión: David Gyler & Lorenzo Semple Jr.

Música: Michael Small

Fotografía: Gordon Willis

Intérpretes: Warren Beatty, Hume Cronyn, William Daniels, Paula Prentiss, Walter McGinn, Chuck Waters, Kelly Thordsen.

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 Hoy traemos un thriller político que cuenta una historia totalmente ficticia pero que esconde una reflexión muy interesante. The Parallax View  cuenta la historia de un periodista muy venido a menos (Beatty), que se encuentra olisqueando alrededor de un acto público de una emergente figura política de Estados Unidos cuando éste es asesinado. En principio el caso es bien simple, ya que en su intento de huida el asesino muere. La comisión política oficial encargada de la investigación del caso, concluirá que el asesino actuó solo. Sin embargo con el transcurrir de los meses, todas las personas que se encontraban cercanas al muerto y al asesino en el momento del crimen, empiezan a morir. Una de ellas, una periodista amiga de Beatty, se percata de las coincidencias y comienza a ponerse en alerta. Acude a su amigo, el cual la tacha de paranoica, hasta que ella, tal y como el avezado lector ya habrá supuesto, aparece también muerta.

Huelga decir que a partir de este momento Beatty se tomará en serio la situación y comenzará a indagar el asunto, hasta llegar a una sospechosa corporación que se dedica a contratar gente con unos perfiles digamos, un tanto asociales y violentos. Realmente lo que se esconde en la Corporación Parallax es algo parecido a una agencia extra oficial, no sabremos si ligada al Gobierno, al Pentágono, la CIA o el FBI, que se dedica a contratar gente capaz de apretar un gatillo o poner una bomba contra objetivos políticos, y que posteriormente será eliminada sin dejar rastro para que la comisión de turno concluya que fue un loco que actuaba solo. Para quien no la haya visto…no contaré el final.

El asesino forcejea y cae al vacío...no hay a quien interrogar.

El análisis que me interesa de esta película es el de su contexto histórico y su relación con otras películas de la época. Hay que recordar que veníamos de una década, la de los 60, extremadamente convulsa para los EEUU. Tras los dos lustros conservadores tras la II Guerra Mundial, de afianzamiento de la política de bloques en el mundo, los 60 comenzaron con la presidencia de John F. Kennedy y la ilusión desbordante que ello produjo. Su asesinato no hizo sino provocar aún más ilusión entre la sociedad progresista norteamericana al ver la estrella de su hermano Bobby marchar fulgurante hacia la Casa Blanca. Pero Bobby Kennedy también fue asesinado, casi al mismo tiempo que otro icono del momento, en este caso para los negros y todo aquel implicado y deseoso de ver los derechos civiles establecidos de forma real: Martin Luther King -nótese que a todos ellos los mató, oficialmente, un hombre que actuaba en solitario, aunque en todos ellos hay teorías conspirativas a la luz de cosas que aún hoy siguen sin encajar-. Después vendría la presidencia de Johnson, la escalada de Vietnam, la llegada de Nixon al poder, el intervencionismo cada vez mayor de los EEUU en la política de terceros países, las operaciones encubiertas y secretas, los apoyos a golpes de estado y a la guerra sucia en el exterior y finalmente, el Watergate, en el mismo año en que se realizó The Parallax View.

Ser un guaperas viene bien para lograr información.

Lo que me parece, con este somero repaso histórico, y sobre todo viendo que The Parallax View no está sola en los temas que trata, los creadores de cine de aquellos años estuvieron muy influidos por esa especie de pérdida de inocencia al ver determinados proyectos truncados, y no me resulta nada extraño que, para muchos, aquello fuera una pesadilla de sombras concatenadas conspirando para que todo siguiese el rumbo marcado en algún despacho lleno de confabuladores del capital, la derecha, el militarismo y el anti-comunismo (y por extensión cualquier cosa que en la vara de medir norteamericana huela a izquierdismo). En resumen, como si hubiese una epidemia de depresión socio-política que tuvo su reflejo en el cine.
Todo esto se puede entender mucho mejor si repasamos la extensa lista de títulos que durante aquellos años dedicaron metros de película al thriller político, a las conspiraciones, a la duda, a la sospecha, a la paranoia por la seguridad nacional, a la desconfianza hacia la Casa Blanca, y sobre todo, a sus agencias de seguridad. Sin pensarlo mucho el recuerdo me trae títulos como Los tres días del cóndor (Sydney Pollack, 1975), La conversación (Coppola, 1976), Todos los hombres del Presidente (del mismo Pakula en 1976), The Domino Principle (aquí titulada de forma abracadabrante De presidio a primera página, muy en relación con The Parallax View y firmada por Stanley Kramer en 1977), y tras ellas toda la colección de películas que mirarían de forma deprimente y crítica a la guerra de Vietnam, empezando por El regreso (Coming home, Hal Ashby) y El cazador (The deer hunter, Cimino), ambas de 1978, y continuadas por la grandiosa Apocalypse Now (Coppola) un año después.
Lo que hoy hemos hecho no es tanto una exploración de una película, sino más bien la breve aproximación a una época partiendo de ella. Es otro modo de aplicarle el bisturí al cine y deducir de él sus entornos, no tanto las realidades sociales, históricas y políticas como el impacto emocional de los hechos en los creadores que luego nos dan su visión.

La solemne comisión concluye: el asesino actuó solo.

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